Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba, del 26 al 30 de marzo de 2018
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Invitación

Las juventudes son, ante todo, un potencial en términos de capital humano para el desarrollo, recreación de la base cultural de la sociedad y nuevos proyectos colectivos. Concebirlas sólo como un problema –para sí mismas y para el resto- es una perspectiva equivocada; pues tiende a estigmatizarlas en función de sus riesgos y sus falencias. Han pasado a ser objeto de discusión y análisis cuando los mecanismos de movimiento etario no coinciden con los de integración social; vale decir, cuando aparecen comportamientos definidos como disruptivos en adolescentes y jóvenes, porque los canales de tránsito de la educación al empleo, o de la dependencia a la autonomía, o de la transmisión a la introyección de valores, se vuelven problemáticos. Conflictividad o apatía política, deserción escolar, postergación de la procreación, desempleo masivo, crisis normativa o conductas de riesgo pasan a ser el lenguaje que la sociedad mundial usa para referirse a las poblaciones jóvenes.

Invertir hoy en adolescentes y jóvenes es una oportunidad y una necesidad. Es una necesidad porque nuestro mundo vive una etapa de su transición demográfica en que la proporción de personas en edades potencialmente productivas crece de manera sostenida en relación con la de personas en edades potencialmente inactivas. La humanidad posee la mayor cifra de personas jóvenes en toda su historia, ahora mismo.  Esta etapa de transición coloca, a gran parte de los países tercermundistas y en desarrollo, en el momento del llamado “bono demográfico”. Esta coyuntura favorable en la relación entre “etáreamente productivos” y “etáreamente dependientes” hace que la sociedad tenga mayores oportunidades para generar los recursos fiscales y contributivos que permiten invertir con más solidez en las jóvenes generaciones, que se aprontan a insertarse en el mundo laboral.

La juventud, como categoría, se inicia con la capacidad del individuo para reproducir a la especie humana y termina cuando adquiere la capacidad para reproducir a la sociedad y es este mismo enfoque transdisciplinar y no cronológico del asunto, el que impone nuevamente la necesidad de re-conceptualizarla.

Cuba no disfruta ya su bono demográfico, pero su Estado y Gobierno sitúan a sus juventudes en el centro de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y de su Plan de Desarrollo Económico hasta 2030. Con niveles altos de instrucción, ocupación, salud y desarrollo profesional de nuestros adolescentes y jóvenes, a pesar de un bloqueo asfixiante que avanza hacia su muerte definitiva pero aún existe, haciendo bien difícil, desde el punto de vista práctico, este logro; arribamos a este 3er encuentro. No poseemos una juventud conforme con su realidad; poseemos una juventud inteligente e instruida, que la estudia a profundidad y participa, desde su cotidianidad, en la modificación de todo lo que debe ser cambiado y en la evolución desarrollada de nuestro Socialismo.

La continuidad del ejercicio académico, que representa la tercera edición del Congreso Internacional de Investigadores sobre Juventud, en La Habana, Cuba; esperamos pueda dotarnos, a los y las participantes en la cita, de las capacidades y habilidades para iniciar vínculos de trabajo conjunto y consolidar los ya establecidos; bajo la máxima del rigor científico y con la posibilidad abierta de diálogo entre estudiosos y decisores de políticas de juventudes mundiales y nacionales. La novedad de esta ocasión está en el diseño de visitas a proyectos exitosos de intervención en el trabajo con y para adolescentes y jóvenes, en el actual escenario social cubano.

Serán bienvenidos a nuestras jornadas de reflexión científica, por una ciencia que tiene, no como único, precisamente por su universalidad, pero si como principal beneficiario, a este grupo poblacional; que requiere de toda nuestra sabiduría, inteligencia, dignidad y resistencia, por el bien presente y futuro.

 

Trasmitimos una muy especial convocatoria a los que comparten complicidad en los empeños por hacer avanzar, de manera coherente y óptima, las investigaciones sobre juventudes en situaciones de conflicto bélico en todas las latitudes. De la misma manera, los diversos espacios, gubernamentales y no, que diseñan un escenario diferente para las poblaciones jóvenes, en momentos en que vuelven a triunfar las derechas políticas en América Latina, impactando de manera directa en los programas de mayor inserción social y participación consciente, inteligente y verdadera de sus juventudes en los designios nacionales, tendrán lugar también en nuestro encuentro.

El programa para la cooperación internacional del Fondo de Población de Naciones Unidas, ha estado acompañando este esfuerzo nacional y las buenas prácticas, en este sentido, se fortalecen con el actual período de 2014 – 2018.

Lo estratégico del momento vuelve a ser él, en sí mismo. Un entorno regional e internacional poco favorable para el desarrollo humano integral, no obstaculiza que, aun así, emerjan experiencias favorables de empoderamiento ciudadano y de participación, de cada quien, en los procesos de desarrollo sustentable de sus naciones; que determinan, a su vez, su propio desarrollo individual y la construcción colectiva y solidaria del mundo sostenible y ostensiblemente mejor que merecemos y necesitamos.

Dra. Teresa Viera Hernández

Directora

Centro de Estudios sobre la Juventud

Cuba